Esperando a ser la chica que un día fui, me encuentro olvidada.
Quizá sea un enorme error pensar que cuando este bache pase, volveré a tener las mismas ganas de antes de hacer cosas.
No me refiero a depresión ni nada de esto, sino simplemente, que esto marcará en algo mi carácter y eso a la hora de actuar tendrá que verse por algún sitio, no?
Crecer en este aspecto, crezco.
Si ya mi forma de ser es algo escéptica esto acabará convirtiéndome en el Dalai Lama del escepticismo.
He intentado pensar bien, ver que la gente no hace cosas por mal sino por circunstancias, he intentado sosegarme en ser tan crítica con la gente (no hablo del “marujeo”) hablo de tomar la indiferencia como bandera cuando la gente no se porta bien con otra. He intentado no ser tan estricta con la gente ni conmigo misma, pero mi carácter me puede (y no hablo de gritar, de neurosis, ni nada de esto) sino de hacer la simple y llana de reflexión de: “si yo puedo ellos también”, máxime cuando se tratan de las mismas condiciones.
He intentado matizar esos rasgos que precisamente, no son los dignos de reseñar en ningún currículum, pero hoy me doy cuenta que no lo consigo. Por qué? Porque tal y como mencionó mi super-jefe “El hipócrita”, la naturaleza humana (esto es lo que dijo él) es incontrolable (esto es aportación mía).
Con esto quiero decir que mi naturaleza humana, siempre vuelve a mí, con lo cual no reprimiré el ser crítica, ni el ser estricta, ni el ser escéptica, ni el mirar las cosas de reojo, ni el pensar que el trabajar bien tiene recompensa. Mi estupenda memoria continuará activa para recordar lo bueno, pero también lo malo. Porque de esto último es de donde se saca más fuerza.
El punto a mi favor es que soy muy diplomática, con lo cual sabré hacerlo con la más alta categoría.
Y por favor Panowski, no te blogsuicides.
servido por Charlotte
3 comentarios
compártelo
Quizá por una formación de 4 años con monjas, llegué a conocer que no creía en lo que ellas enseñaban como doctrina.
Quizá por la experiencia laboral que tengo, no creo que esto vaya a cambiar.
Quizá porque hay mucha gente exagerada en la narración de hechos, soy muy escéptica a lo que me cuentan.
Quizá porque me ha pasado muchas veces, no creo que las cosas salgan bien a la primera.
Quizá por mi experiencia con los hombres, no creo que haya ninguno para mí. Y como en Valencia las huertas se están vendiendo, ya no quedan naranjas que partir para buscar las mitades correspondientes.
Quizá porque desde hace años que no me gustan las verduras, dudo mucho que a esta edad vaya a encontrale el gusto.
Porque no veo que mi situación cambie, no creo en absoluto lo que “cuentan” los ministros/políticos y demás entes estratosféricos por diversos medios.
Porque desde que soy consciente (eliminemos ironías) hay noticias que en África se mueren de hambre, no creo en absoluto que eso se vaya a remediar (y no es precisamente lo que quiero creer pero los hechos lo confirman).
Porque hay demasiadas mujeres que mueren, no creo que estemos progresando, muy al contrario.
Porque me conozco, dudo que un día me plante en una playa nudista y forme parte del paisaje natural.
Porque por muchos currículums que envíe a los colegios de casi toda esta España nuestra, dudo que alguno de ellos tire mano del mismo y se digne a llamarme.
Porque me conozco muy bien, dudo que algún día sea rubia.
Quizá porque hago uso excesivo de los ordenadores, dudo que algún día vuelva a tener buena letra.
Porque pienso nombrarlo en cada escrito que haga en mi blog, quiero CREER que Panowski un día volverá a escribir.
Por favor, no te blogsuicides.
servido por Charlotte
2 comentarios
compártelo
Aún quedan tres horas de letargo.
Tres horas interminables donde la nada por hacer y revisar están presentes.
Llega un correo basura.
¿quién consigue crear estos correos? ¿Por qué? ¿Cuál es el fin?
Entonces comienzo a pensar que quizá sea algún sistema para detectar quiénes están ahora conectados. Al eliminar estos correos, alguien detecta la actividad de este ordenador y se mete dentro, para espiar qué información contiene. ¿Podría ser no?
Aunque lo elimine, siguen quedando tres horas y un dolor de cabeza que no pasa.
Ayer igual. Un dolor agudo de esos típicos en los que la luz te molesta. Aunque tome algo no se pasa. Tomé ayer una pastilla y aun así el dolor seguía latente.
Hoy después de comer tb tomé una pastilla y no desapareció ni un ápice.
Dicen que es el tiempo. Cambios bruscos de temperaturas, de lluvias intensas y sol excesivo... me da igual, me duele la cabeza y aún quedan tres horas para terminar.
Es mi último fin de semana trabajando.
El sábado que viene a estas horas estaré en otro sitio, trabajando también, pero no aquí. Y al siguiente a esta misma hora, ya estaré en casa ¿haciendo la siesta?.
Como vuelva a sonar el teléfono, los fusilo!!
He dicho que adoro a Panowski y su teoría del odio a la humanidad?, bueno, pues lo digo.
Al final me he tomado otra pastilla.
Panowski, por favor, no te blogsuicides.
servido por Charlotte
2 comentarios
compártelo
Todo comenzó cuando se anuló una cena.
Habíamos quedado los amigos/as para hacer una cena... y luego salir de fiesta. La cosa empezó bien pero fue cambiando poco a poco.
Empezaron a darse bajas y días antes la cancelación.
Motivos muchos y diversos, la vida es así de dura.
Por mi parte, tenía un fin de semana enterito. Terminaría el jueves a las 16h y estaría libre hasta el lunes a las 10h. Era todo perfecto, casi olía las flores de plástico que estaban en el jarrón.
A partir de esa cancelación todo fue de mal en peor.
El fin de semana que tenía enterito para mí, no fue así. El mismo viernes por la mañana me llamaron del trabajo para decirme que debía ir porque una compañera estaba ingresada. Tomaaaaaa, viernes y sábado pringada!!!!
El lunes, en mi revisión oftalmológica y delante de una monada de médico sufrí un desmayo. Por qué? Todavía estoy averiguándolo.... y no, creo que por el propio “ojólogo” no sería.
Ese mismo día, cansada de promesas y poca formalidad, presenté mi carta de “baja voluntaria”. Arrivederci bambino
Total, que sin fiesta ni trabajo.
Desde luego, la cosa no pinta bien...
En la semana me decido a pasarme por el blog y qué me encuentro???? Que YA NO TENGO BLOG porque en un inglés profesional me dicen algo así como que me ofrecían la posibilidad de un servicio abonando su parte correspondiente, pero como no lo he hecho, adiós a mis fatídicos escritos y los tiempos en blanco...
Ni Al Otro Lado de Charlotte ni Los Dos Lados de Charlotte, han podido sobrevivir a la losa de BlogSpirit.
Creo estoy marcada por el consecutivo cierre de mis limitados y vacíos “espacios personales”... ni en el mundo este tan irreal, tan ficticio, tan inasible puedo tener mi propio espacio.
Parece que comienza una nueva Era, donde primero todo ha de venirse abajo para volver a construirlo. Todo tiene su principio y su fin y otra vez su principio y así hasta que un día llega un fin (terrenal). A partir de ahora mi pseudónimo será Charlotte Catarsis
Ahora volver a empezar a buscar trabajo, esperar a que llamen para hacer una entrevista, aprender a cómo putean en ese nuevo sitio...
Hasta que llegue ese idílico momento, debo vivir de los ahorros conseguidos por el mundo del pluriempleo y destinarlos a mis propias necesidades viendo desde la casita familiar, con mis papis, todos sentaditos en un bonito sofá tres plazas tapizado en verde y con flores (según la moda del momento y el estilo clásico de quienes lo compraron, mis progenitores) cómo se aleja una vez más, el proyecto de alquilada independencia.
Y me pregunto con 27 añitos rozando casi el vigésimo octavo de mi nacimiento... ¿hasta cuándo?
Y al final termino convenciéndome de que la filosofía de mi tan adorado Panowski es real y acabo odiando a la humanidad en general y en particular.
Veo como no sirve de nada que hagas bien el trabajo y te esfuerces. No sirve de nada que propongas mejoras porque ni tan siquiera serán leídas, no sirve de nada el “querer es poder”, no sirve de nada que pienses que estás a un paso de conseguirlo, no sirve de nada que creas, no sirve de nada que pienses que sirve de algo...
Todos los días la gente nace y muere y mientras tanto, tú estás con el primer café con leche que pasa por tu garganta o en la ducha, o apagando el despertador y empieza nuevamente el resto de tu vida sin saber cuándo es el momento exacto en que se detendrá. Y pitas cuando se pasan de carril, y sonríes cuando te tocan las pelotas pero es el trabajo, y te preguntas cómo alguien que no sabe cumplimentar un formulario sin saber qué significa la palabra Remuneración está a cargo de un negocio y lees contínuas faltas de ortografía donde ni tan siquiera deberían existir y escuchas cómo el político gilipollas de turno habla y habla sin parar... y el mundo gira alrededor del sol.
Mañana volveré a ser la misma persona, con las mismas preocupaciones, con las mismas ganas de matar a la peña que no merece haber nacido, con las mismas amistades y con la falta de algún familiar.
Y de fondo suena "Pena tiranna io sento al core, nespero mai trovar pietà".
Lo más curioso de todo es que esto empezó con la anulación de una cena. Siempre me quedará la intriga de saber cómo hubiera sido si ese fin de semana hubiese sido tal cual habíamos planeado.
Si es que... nacer en Agosto no tiene que ser buen presagio en la vida. Nunca puedes celebrar tu cumple con amigos, ni tan siquiera repartir caramelos en el colegio, esto tiene que marcar por algún sitio.
servido por Charlotte
2 comentarios
compártelo